Quién soy

Desde pequeña fui teatrera, aún sin saberlo.

La mentira como ficción, como escenario de lo que puede llegar a ser. Y las caras de sorpresa y credulidad de los de enfrente, mi familia casi siempre. Saber que de alguna manera la vida depende de cómo la contemos y que estamos hechos de historias.

Siempre disfruté contando anécdotas, dramatizándolas. No importaba tanto si eran reales o no porque en el momento del encuentro con el otro sí lo eran y ese momento era verdadero.

No está bien mentir. Siempre lo supe. Por lo que debía hacer algo con esa habilidad. Nunca fui una mentirosa patológica, sino una actriz en bruto.

Gracias a que la lectura llenaba mis ratos, acabé descubriendo a Lorca. A mis catorce años, la rebeldía de Mariana Pineda me atravesó.

Busqué la manera de hacer teatro. Conseguí que me cambiaran de colegio para poder apuntarme a clases. Qué fortuna la mía, en esos años, me construí con más Lorca, Samuel Beckett y Tenesse Williams.

Si pudiera devolver o transmitir una pequeña parte de todo eso…

Me interesé por el teatro porque en él descubría el mundo.

Suzanne Lebeau

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